lunes, 12 de septiembre de 2016

Si Dios lo puede todo… ¿por qué…? (1/2)

¿Cuántas veces hemos oído preguntas semejantes a ésta? Muchas, innumerables. Incluso, a los que confiamos en Él, de vez en cuando se nos pasa por la cabeza.
Y, sin embargo, es una pregunta que aparece solamente en nuestra cultura.
La reducción de esta inquietud a una cuestión que hunde parte de sus raíces en la cultura no quita que la humanidad, toda e individualmente, tiene su parte de responsabilidad. Cuando se habla de millones que pasan hambre, es fácil olvidar la responsabilidad de los que retienen el alimento y la ayuda. Cuando se habla de enfermedad y muerte, olvidamos que nosotros mismos hemos elegido un estilo de vida que agrede nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu.

¿Cómo aborda cada cultura el hecho del poder supremo del Creador? Las siguientes líneas están escritas desde el respeto de la pluralidad de ideas, con el trasfondo de mi propia cosmovisión occidental del siglo XXI, que desvirtúa más o menos la percepción de otras culturas.

El Creador lo puede todo y usa su poder en beneficio de la humanidad.


Cultura occidental. Si Dios lo puede todo, ¿por qué hay tanto sufrimiento?

Así es cómo en nuestra forma de pensar interpretamos el poder del Creador. ¿Por qué no actúa? ¿Realmente no está interesado por nosotros? La evidencia que nos ofrecen nuestros ojos parece apuntar a ello.
La cultura occidental está profundamente arraigada en el cristianismo, aunque desde el pensamiento escéptico y los medios de comunicación imperantes se procure hacer ver que no es así. Yo indicaría que la formulación de esta pregunta subyace en la reticencia a la aceptación de los hechos sobrenaturales y a la percepción occidental de que el mundo está ahí para satisfacer los deseos y los derechos de los seres humanos.


Cultura musulmana. Si Dios lo puede todo, todos deben sujetarse a Él o morir.

El Islám es una religión exclusivista con pretensiones universales. Todo (universalismo) debe estar sujeto a Alá (exclusividad). Tristemente, la paz proclamada por unos y otros se ve diluida en el mar de violencia que sacude a algunos países o en la automarginación social en los países de acogida.


Cultura judía. Si Dios lo puede todo, el justo será prosperado, pero el malo recibirá su castigo.

El fondo está pintado por una ley de talión inexorable que afecta al mismo Dios, que es infinitamente justo y que no tolera lo malo. Ésta es una imagen promovida y defendida en el libro del famoso Job. Aunque ciertamente al final sea así, el Creador es encajonado en único y estrecho aspecto de su personalidad, ignorando otras muchas virtudes y atributos de ese Dios todopoderoso.


Cultura sínica y animismo. Si Dios lo puede todo… no me afecta.

Los ancestros y los espíritus son dueños y señores de las vidas de los hombres. De una u otra forma ese creador primero no influye en la vida propia. La proposición de que Dios lo puede todo no tiene efecto práctico ni espiritual.


Cultura india, budismo, hinduismo. Si Dios lo puede todo… ¡pero si no hay Dios creador!

Aunque el budismo, el hinduismo y otras religiones de esa región apelan a la creación del mundo por dualidades divinas, éstas no son percibidas como supremamente poderosas e infinitamente trascendentes como el Dios de la Biblia. Lo que de estas religiones permea al pensamiento indio es el de un camino de vidas hasta hacerse uno con el universo o con esas divinidades. Por ello, la cuestión del poder de Dios se reduce a una interiorización personal.


La Biblia. Si Dios lo puede todo… usa su poder en beneficio de la humanidad.

Habiendo llegado hasta aquí, la Biblia también habla acerca de esta cuestión.
La Biblia expone a la luz la corrupción de la especie humana, y saca a la palestra los continuos esfuerzos realizados por los hombres para sacudirse de esos vicios, con el fin de acercarse a la divinidad. Por otra parte, el carácter del Creador, totalmente justo y absolutamente ajeno a la corrupción e infinitamente compasivo, le impide el contacto con el hombre viciado por los deseos injustos y sucios a la vez que le produce un anhelo irresistible de cuidar de cada ser humano.
Ante esta ecuación irresoluble para el hombre, Dios ha utilizado toda su inmensa potencia para realizar una proeza que satisfaga su justicia, su pureza y su empatía por la humanidad. Lo que celebramos como Navidad y Semana Santa, es la venida de Dios vestido de carne y hueso a este mundo para pagar la pena impuesta por las transgresiones contra Dios. De esta forma, ese Cristo cumplió con las expectativas humanas y divinas. La expectativa humana de un sustituto capaz de recibir ese castigo en su totalidad; y la expectativa divina de un reo que cumple totalmente la condena exigible a una falta contra un Dios eterno.


Dios lo puede todo y usa su poder en beneficio de la humanidad.

A partir de ahí, queda bajo responsabilidad de cada ser humano el apropiarse gratuitamente de ese perdón de Dios, un perdón solamente posible por Su omnipotencia.



Efesios 1: 18-20. Traducción de la Biblia al español RVR 1960.


18 … para que sepáis …
19 … cuál (es) la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,



No hay comentarios:

Publicar un comentario