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domingo, 5 de julio de 2020

La medida de un hombre.

La medida de un hombre.

Parece que últimamente sólo publico acerca de libros que he leído. Hoy vengo con “La medida de un hombre”, del autor Gene E. Getz.

Antes de meterme directamente a comentar el libro, quiero hacer una reflexión acerca de nuestra individualidad y de lo difícil que es abrirse a otras personas. Porque tenemos miedo, que cuando descubrimos una parte de nuestro interior, nos hacemos vulnerables y entregamos un poquito o un gran mucho de nuestra autonomía a otra persona, que podría llegar a utilizar para mal eso que ha conocido de mí por mi propia boca.

Hay una disciplina espiritual que es la llamada rendición de cuentas. Es una práctica que, bien hecha y conducida, proporciona beneficios excelentes a quienes la practican. Das cuenta de tu vida a otra persona con la que tienes confianza y que sabes que no te va a traicionar. Es una persona sabia, prudente, confiable,… aunque no sea perfecta. En esa relación que se establece entre ese mentor y el que rinde cuentas ambos crecen, ambos maduran, ambos se apoyan, ambos son amigos que buscan el bien del otro.

Ahora bien, puede suponer una amenaza si tienes algo que ocultar, si practicas algo que sabes que no está bien, o si eres incongruente entre lo que piensas y lo que haces (hipócrita). Esta disciplina es una herramienta muy eficaz para que las personas “buenas” sigan siendo buenas, y aún más buenas cada día. Pero hay muchos líderes de todo tipo, políticos, religiosos, sociales, comunitarios, vecinales, influencers,… que no soportan ser evaluados y ser escrutados ni siquiera conforme a sus propias creencias y valores.

Muchos no soportamos ser confrontados con nuestros propios valores y  creencias.

Pues este libro va de esto. De llegar a ser un varón congruente, íntegro, pleno, que sus valores, sus pensamientos, su visión, su vida, sus hechos, sus objetivos y sus palabras son uno; no hay discordancia sino armonía.

Gene E. Getz.


Getz es el pastor principal de la fellowship Bible Church North en Plano (Texas) y director del Center for Church Renewal. Ha escrito más de sesenta libros, entre el éxito de ventas La medida de un joven. Es el presentador de un programa de radio diario sobre la renovación espiritual, y vive con su esposa Elaine en Dallas (Texas).

Más información en reseñas de la editorial Clie y de Biola University.

La medida de un hombre.

Este libro fue publicado por primera vez en inglés el año 1974 en Michigan. La copia que acabo de leer en castellano es de 2015, con varias revisiones a sus espaldas, por Editorial Portavoz. Son veinte capítulos, con varias secciones cada uno de ellos, por lo que se lee muy bien sin agobios de dejar la lectura a mitad de un capítulo y luego no recordar exactamente lo anterior.

Mi suegro, que ya ha partido de esta vida, ya lo tenía hace muchos años. Y hace poco mi esposa me animó a leerlo. Ahora, con estas palabras en el blog, termino el ciclo de su lectura haciendo un comentario sobre él y un balance.

La intención de Getz fue la de buscar cuáles son las cualidades que hacen que un hombre sea verdaderamente maduro. Muchos nos creemos maduros, con valores e ideales que nos hemos forjado. Pero Getz buscaba algo sólido, algo que no dependiera de nuestra propia experiencia subjetiva, de la elección de unos pensamientos o patrones que nos han sido puestos delante y los cuales hemos recibido o rechazado según conveniencias o afinidades. Incluso, aunque no lo diga en el libro, debería ponerse en entredicho lo que otros piensan de nosotros, aunque sea una señal para nosotros si hay tensión con lo que pensamos de nosotros mismos. Encontró que la Biblia ofrecía unas listas con las características que conforman y adornan a un hombre maduro. Las encontramos en I Timoteo 3 y en Tito 1.

En un principio, estas cualidades parece que son listadas para aquellos que han de supervisar los grupos que llamamos iglesias. Sin embargo, deben estar presentes en todos los hombres y, de entre los que las poseen en una manera notable, tomar para ese servicio excelente.

Los capítulos de este libro son:

Capítulo 1.     Es un hombre de Dios.

Capítulo 2.     Tiene buena reputación.

Irreprensible.

Capítulo 3.     Mantiene pureza moral.

Marido de una sola mujer.

Capítulo 4.     Vive una vida equilibrada.

Moderado.

Capítulo 5.     Demuestra sabiduría.

Prudente.

Capítulo 6.     Hace atractiva la verdad de Dios.

Respetable.

Capítulo 7.     Comparte los recursos.

Hospitalario.

Capítulo 8.     Se comunica de forma sensible.

Apto para enseñar.

Capítulo 9.     Es moderado en tosas las cosas.

No dado al vino.

Capítulo 10.  Supera el egocentrismo.

No soberbio.

Capítulo 11.  Maneja el enojo debidamente.

No iracundo.

Capítulo 12.  Evita el comportamiento destructivo.

No pendenciero.

Capítulo 13.  Trata a los demás con justicia.

Amable.

Capítulo 14.  Es un pacificador.

Apacible.

Capítulo 15.  Es generoso.

No avaro.

Capítulo 16.  Es padre a la manera de Dios.

Que gobierne bien su casa.

Capítulo 17.  Ama a Dios de todo corazón.

Amante de lo bueno.

Capítulo 18.  Es justo y recto.

Justo.

Capítulo 19.  Vive una vida santa.

Santo.

Capítulo 20.  Es un hombre disciplinado.

Dueño de sí mismo.

Probablemente, al leer el epígrafe de algunos capítulos hayas sentido la tentación de pensar que tienen un tinte religioso. Por favor, no lo recibas en términos de tradiciones y pensamientos de enseñanzas religiosas. Lo que Getz escribe está muy anclado en la rutina diaria, devolviendo a la Biblia esa cotidianidad y cercanía que la religión le ha quitado.

La estructura de los capítulos suele ser la misma: 1) una historia personal que ilustra el título del capítulo, 2) la presentación de una persona que ha luchado hasta que ha logrado afianzar esa cualidad en su vida, 3) una explicación de lo que la Biblia dice acerca de ello, 4) un plan de acción con preguntas personales y sugerencias, 5) una preguntas para hablar y discutir con otros hombres (aquí es donde entra lo del principio de la disciplina de la rendición de cuentas) y 6) una meta.

Al final de los capítulos, hay una tabla para hacer una auto-evaluación de cómo piensas que estás en cada cualidad. Y anima a que otro hombre de confianza haga esa evaluación de ti para luego comparar y veas más exactamente dónde te encuentras.

Mi crítica.

Me ha encantado cómo el autor ha traducido al lenguaje del siglo XXI lo que aquellos primeros cristianos del siglo I entendían que se les escribió acerca del hombre maduro. Ha echado fuera las expresiones religiosas y las ha contextualizado en nuestro aquí y ahora. Por ello, se me ha hecho tan ameno.

En cuanto a las cualidades que ese hombre debe tener, la explicación del autor tiene una breve base teórica e instructiva en el apartado que asigna a la Biblia (lo cual le confiere una autoridad que viene de Dios) y una estructura experimental (de historias y de vida que todos experimentamos) construida sobre esa base trascendente confiriéndole atractivo para nosotros.

He visto que el autor, al dedicar esos espacios a cada apartado, pretende más bien que nos juntemos unos cuantos hombres para crecer juntos. La base teórica bíblica está puesta, el edificio es construido sobre las historias que nos cuenta y la introspección con las preguntas y sugerencias estableciendo una meta. Pero es justamente esa carencia de darnos un método y resolvernos los problemas la que empuja al lector la compañía de otros hombres para exprimir lo que se ha expuesto. La frase de abajo deja bien claro el porqué:


No soy cómo yo me veo.

No soy como pienso que los demás me ven.

No soy lo que los demás ven de mí.

Soy como Dios me ve.


Recomiendo su lectura, sabiendo que todos aplaudiremos lo que dice y lo que propone. Pero sabiendo también que muy pocos estarán dispuestos al esfuerzo que supone madurar plenamente en compañía de otros.


lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Cómo vive un cristiano su trabajo? (3/10) – El gozo.


Ocho horas en medio de circunstancias agobiantes. La recepción de un subproducto con una tara y que un compañero ha dejado pasar, no encajar en el equipo ya constituido, una mala consideración por parte de los superiores. En este punto recomiendo ver la antigua entrada “Y tú, ¿qué harías?. Casos difíciles”.


El gozo es producido dentro de la relación con Dios.


A un cristiano-según-la-Biblia le hace falta una ayuda sobrenatural para vivir en el entorno laboral de acuerdo a lo que ha creído. El Espíritu Santo produce en los que han escogido ser discípulos de Cristo un fruto que refleja el carácter de Cristo. Una de esas manifestaciones es el gozo.

Parece que este tema no se debate, porque no he sido capaz de encontrar ninguna imagen que relacione el gozo con el trabajo. Lo cierto es que parecen totalmente antagónicos.
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QUÉ ENTENDEMOS POR GOZO.

Según la  RAE (edición 22ª), la palabra “gozo” tiene cuatro acepciones:
  1. m. Sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles.
  2. m. Alegría del ánimo.
  3. m. Llamarada que levanta la leña menuda y seca cuando se quema.
  4. m pl. Composición poética en loor de la Virgen o de los santos, que se divide en coplas, después de cada una de las cuales se repite un mismo estribillo.

La palabra “gozo” evoca imágenes que suelen tener un componente sexual o religioso. Cuando es concebido en el ámbito sexual, el gozo nos habla de satisfacción y de un sentimiento de gratitud y de intimidad hacia el cónyuge, el cual nos embarga. En el terreno religioso, el gozo parece estar encadenado a experiencias místicas que están reservadas únicamente para ciertas personas muy “santas”, o para algún periodo aislado en la vida.

El gozo lo encontramos en ciertos instantes alegres y felices a la vez. Su aparición está aparejada a momentos especiales en la vida de los hijos o el cónyuge, en actos especiales de reconocimiento público o en ocasiones de ayuda desinteresada a otros. Es maravilloso sentir esa satisfacción personal, ese gozo que sublima el logro de los hijos, esa alegría de ver a una persona necesitada confortada por una acción propia, o la vindicación por una proeza que es aclamada públicamente por otros.

Por desgracia, el trabajo diario no parece producir gozo. Veamos algunos ejemplos.


El trabajo ideal.


Todos hemos deseado ese trabajo ideal que nunca llega. Cuando llega, ocupa los pensamientos y la energía sin dejar lugar para otras cosas. Hay gozo.
Entre los cristianos, este trabajo sería un sustituto del Salvador, que es quien debe llenar la vida. Al poco, ese trabajo perfecto se va a mostrar cual es: un sucedáneo que no da sentido a la propia existencia.


Eclesiastés 2: 22, 23. (Nueva Versión Internacional).


Pues, ¿qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol?. Todos sus días están plagados de sufrimientos y tareas frustrantes, y ni siquiera de noche descansa su mente. ¡Y también esto es absurdo!.




Las relaciones en el trabajo.

También es fácil centrarse en las relaciones que se establecen en el lugar de trabajo como escape de unas tareas que se detestan. Encontramos consuelo, incluso cierto gozo. El enfoque ha sido apartado de la obra para la que se ha sido contratado y se ha trasladado a un ámbito imprescindible pero secundario en la organización empresarial.

Para un cristiano, esto es una trampa. Esas tareas, desenfocadas de su objetivo primordial en la empresa, son precisamente las que su Señor ha preparado para su crecimiento espiritual y para acrecentar la fama de Dios.


Efesios 2: 10. (Versión Reina-Valera, revisión 1960).


Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.





¡¿¿EL GOZO EN LA VIDA LABORAL???!!!.

La naturaleza humana tiene una tendencia, enraizada en su propio ser, que lo guía hacia lo malo. Es una experiencia común a todos nosotros el impulso de echar balones fuera: la culpa es del otro, yo lo niego, miento para escapar de lo que considero malo, evado el castigo, sobrepaso los límites, … Y, como es expresado habitualmente en este blog, esto se hace verdaderamente notorio en las tensiones laborales que nos llevan al límite de escoger entre la dirección de una conciencia limpia o la evasión de una satisfacción inmediata.

Sin haber profundizado en otros aspectos que pueden producir cierto contentamiento (ver ¡DisfrutarDelTrabajo!!!), lo cierto es que es prácticamente imposible encontrar gozo en el puesto de trabajo. A pesar de esto, hay algunas personas que sí tienen gozo en la rutina diaria del medio laboral. No es un gozo producido por circunstancias externas ni por un estado interno y anímico especial; es un gozo que la Biblia describe como una manifestación del Espíritu Santo en los que se han entregado por completo a Dios.

Hemos visto el amor como una manifestación del fruto del Espíritu Santo. Ahora es el gozo, un gozo impartido por Dios que no tiene nada que ver con las circunstancias exteriores o internas. Aún en medio de las presiones laborales el discípulo de Jesucristo disfruta de ese gozo.


  • Este gozo es una orden de Dios mismo, como participantes de los sufrimientos de Cristo y como prueba de que el Espíritu Santo está en ellos. También aparece en el horizonte la esperanza que ya disfrutamos en esta vida.


I Pedro 4: 13, 14. (Nueva Versión Internacional).


Al contrario, alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa vuestra alegría cuando se revele la gloria de Cristo. Dichosos vosotros, si os insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa en vosotros.




  • Este gozo es impartido por Dios mismo y, aunque las circunstancias externas y el estado anímico sean pésimos, queda un gozo que se alegra y espera en Dios.


Jeremías, 31: 13. (Nueva Versión Internacional).


Entonces los jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes juntos con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría.



Esta profecía del profeta Jeremías, allá por el siglo VI a.C., tiene un cumplimiento en Jesucristo, por quién la iglesia ha sido constituida por gente mayor y jóvenes, por hombres y mujeres, por ricos y pobres, y quién ha transformado nuestro dolor y preocupación en gozo.


  • Es un gozo inquebrantable. Esta alegría depende de Dios, por lo cual no es posible que sea menoscabada.


Nehemías 8: 10b. (Nueva Versión Internacional).


No estéis tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza.





EN EL TRABAJO.

Una persona muestra gozo en su trabajo, hacia sus compañeros, superiores, hacia los clientes y los proveedores cuando deja de lado los impulsos normales de la naturaleza humana y
  • No idealiza su trabajo para convertirlo en la fuente de un falso gozo.
o   Convierte su trabajo en un acto de obediencia a Dios. Esta persona encuentra su gozo en realizar unas tareas que dan buena fama a Dios.
  • No convierte a sus compañeros de trabajo en una fuente de autoestima, sino que su gozo está en lo que Dios piensa de él.
o   Descubre la alegría de perdonar a compañeros o superiores que lo están acosando, y de devolverles bien por mal. Algo sobrenatural; naturalmente, una manifestación del Espíritu Santo habitando permanentemente en él.
  • Experimenta el gozo indescriptible e inexplicable de Dios, aún cuando las circunstancias empujan a la desesperación.
  • Mantiene su conciencia limpia delante de Dios; los conocidos dilemas morales que nos tienden emboscadas en el peor momento y en el peor lugar. Esto ejercita el gozo divino que le fue entregado por el Espíritu Santo.

Eso es gozo. El deseo natural es justo lo contrario.
 Yo mismo atestiguo que lo escrito más arriba es cierto. 


A veces las fuerzas flaquean y aparece el desánimo. Aún así, ese gozo concedido por mi Salvador permanece. No lo confundamos con un simple autoconvencimiento o un sacar fuerzas de flaqueza, sino que es algo sobrenatural.

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El gozo es producido dentro de la relación con Dios.

¿QUÉ ES EL GOZO?.
En la asignatura de Pneumatología impartida por la escuela bíblica Escrituras Online, hay una sección entera dedicada a esto, la cual transcribo íntegra.
Escrituras Online. (Pneumatología, Estudio 9, II, 2. Las características del gozo. Samuel Pérez Millos).


Gozo (griego χαρά) (Gálatas 5: 22).

  • El gozo divino operado en el creyente (Nehemías 8: 10).
  • Es el mismo gozo de Jesús en el cristiano (Juan 15: 11).
  • El resultado en la vida cristiana en relación con el conocimiento íntimo de Cristo (I Pedro 1: 8).
  • El gozo debe mostrarse en todo momento, incluso en la persecución y prueba (Hechos de los apóstoles 5: 40, 41; 16: 22-25). Nada puede impedir que el Espíritu opere en el cristiano que está entregado totalmente a Él.
  • La exhortación de la Escritura (Filipenses 4: 4; I Tesalonicenses 5: 16).


viernes, 28 de febrero de 2014

¿Cómo vive un cristiano su trabajo? (2/10) – El amor.


Continuación 2ª de 10 de la entrada ¿Cómo vive un cristiano su trabajo (1/10).

Ocho horas en medio de circunstancias agobiantes. La recepción de un subproducto con una tara y que un compañero ha dejado pasar, no encajar en el equipo ya constituido, una mala consideración por parte de los superiores. En este punto recomiendo ver la antigua entrada Y tú, ¿qué harías?. Casos difíciles..

Difícil casar esa virtud con el entorno laboral. Al menos según el concepto ñoño y empalagoso que tenemos de él.

El amor es una decisión.


A un cristiano-según-la-Biblia le hace falta una ayuda sobrenatural para vivir en el entorno laboral de acuerdo a lo que ha creído. El Espíritu Santo produce en los que han escogido ser discípulos de Cristo un fruto que refleja el carácter de Cristo. Una de esas manifestaciones es el amor.

Parece que este tema no se debate, porque no he sido capaz de encontrar ninguna imagen que relacione el amor con el trabajo. Lo cierto es que parecen totalmente antagónicos.

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¡¿¿EL AMOR EN LA VIDA LABORAL???!!!.

Difícil casar esa virtud con el entorno laboral. Al menos según el concepto ñoño y empalagoso que tenemos de él. El amor bíblico es algo mucho más dinámico que la idea puramente sentimental que normalmente tenemos del amor.

Cuando se trata de amor, en la Biblia, estamos hablando de un abandono personal a las propias actitudes e inclinaciones. Es dejar de lado el interés propio para centrarse en la otra persona. Apagar el orgullo, dejar el bienestar propio, rascarse los bolsillos, dar tiempo y cosas similares, hasta el punto del perjuicio propio si fuera necesario. Eso es amor en la Biblia.

En mi vida privada, estoy casado con una mujer maravillosa, a la cual he decidido amar en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, … No debe depender de los sentimientos que albergue hacia ella.

El enamoramiento fue muy bonito, pero ahora eso ha pasado y mi amor debe sustentarse en algo más profundo que las simples emociones de un noviazgo que me llevó a las nubes, o los sentimientos variables que cambian a lo largo de la vida.


He decidido amarla.

El apóstol Pablo lo describe muy bien.




El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.




Esencialmente, no es un sentimiento, sino una decisión.

La decisión de amar.

Esta definición no está construida en un sentido positivo, sino en lo que el amor hace o en lo que no es.

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EN EL TRABAJO.

Una persona muestra amor en su trabajo, hacia sus compañeros, superiores, hacia los clientes y los proveedores cuando deja de lado los impulsos normales de la naturaleza humana y

  • (Es sufrido) muestra paciencia hacia ese cliente impertinente,
  • (Es benigno) cuando busca el bien de los compañeros por encima del suyo propio
  • (No tiene envidia) y se alegra cuando uno de esos compañeros es ascendido, incluso ese que te cae mal,
  • (No hace nada indebido) cuando realiza sus tareas con prudencia
  • (No busca lo suyo) y teniendo consideración por los que están a su alrededor y según las exigencias del trabajo,
  • … ¿seguimos?.

Eso es amor. El deseo natural es justo lo contrario.

Y vamos a estar desafiados continuamente a tirar la toalla. Insisto de nuevo, hace falta la ayuda sobrenatural del que nos ha creado y que nos conoce hasta la más íntimo para llevar a buen término esta decisión ante personas odiosas y ante circunstancias imposibles.

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El amor es una decisión.

CARACTERÍSTICAS DEL AMOR.
En la asignatura de Pneumatología impartida por la escuela bíblica Escrituras Online, hay una sección entera dedicada a esto, la cual transcribo íntegra.
Escrituras Online. (Pneumatología, Estudio 9, II, 1.7. Las características del amor. Samuel Pérez Millos).


El amor es sufrido (griego makrothumei).

  • Paciente, magnánimo.
  • Capaz de soportar con paciencia las injusticias y los males que recibe (Pr 10:12).
  • Es incapaz de albergar resentimiento alguno.
  • Soporta la provocación, no exige derechos, sabe aguantar una ofensa sin resentirse por ello.
  • El ánimo grande sabe levantarse por encima de los brotes de ira y desesperación, confiando en Dios para la defensa de sus derechos (Sal 37:1-11).
  • Así era el carácter del Señor al impulso del amor (I P 2:21-23).


El amor es benigno griego chrësteuetai).
  • Literalmente significa usar de la gentileza o amabilidad.
  • Podría definirse como el amor servicial.
  • Carácter bondadoso y afable (Pr. 17:9; 1 P. 4:8).
  • Podría decirse que s la condición del que es propenso a hacer favores.
  • El creyente actuará así al impulso del amor divino (Gá. 6:9-10; 2 Ts 3:13; He 13:16).

El amor no tiene envidia. (griego ou zeloi).

  • Carácter de aquel que no siente celos por el progreso de otro.
  • Ese amor se goza en que otros lleguen a disfrutar de mayor y mejor posición que la del mismo.
  • Es la posición preciso para sentir con gozo el bien de los hermanos (12:26).
  • Cualidad necesaria para amar, respetar y reconocer a quienes han sido dotados de mayores capacidades y dones, sin sentir envidia de ellos (1 Co. 12:14-17).
  • El amor conforme a Dios evita la rivalidad que llega incluso al odio.

El amor no es jactancioso (griego ou perpereuetai).

  • El término jactancioso es una palabra única en la Escritura que se usa para designar la vanagloria.
  • La jactancia incluye todas las formas de deseo de ser reconocido y alabado.
  • El espíritu jactancioso se manifestaba entre los corintios (1 Co 8:2).
  • No ser jactancioso es lo que permite expresar la mansedumbre y humildad de corazón.
  • El carácter del Señor (Mt 11:29).

El amor no se envanece (griego ou pusioutai).
  • Cualidad de quien no es arrogante.
  • La vanidad es la expresión del orgullo personal.
  • El engreído es propenso a alabarse a sí mismo y a buscar la alabanza que puedan darle otros (Lc 18:11).
  • Una sabia advertencia (Pr 27:2).
  • El envanecimiento es contrario al amor porque deja de amar a otros para amarse a sí mismo.
  • Quien vive en jactancia y vanagloria será resistido por Dios (Stg 4:6).
  • El arrogante no será usado por Dios, ni bendecido por Él (Is 66:2).

El amor no hace nada indebido (griego ouk aschëmonei).
  • No tiene un comportamiento indecoroso.
  • No es injurioso, es decir, no hace nada de lo que tenga que avergonzarse.
  • Una conducta cortés hacia los demás, que no hace nada fuera de tiempo o de lugar.

El amor no busca lo suyo (griego ou zetei ta heautës).
  • Es desinteresado, literalmente no busca su propio interés, sino que piensa en el interés ajeno (I Co 10:24; Fil 2:21).
  • El Señor como ejemplo (Fil 2:5-8).
  • El amor genuino es contrario al egoísmo.
  • El Señor derramado en sacrificio (II Co 8:9).

El amor no se irrita (griego ou paroxunetai).
  • No es irascible, no llega al paroxismo.
  • La raíz de la palabra es la misma que la usada por Lucas para tirantez (Hch 15:39).
  • El amor impide todo pleito y contiendas entre hermanos.

El amor no guarda rencor (griego ou logizetai to kakon).
  • Literalmente no tiene en cuenta el mal recibido.
  • No ve malas intenciones en dichos y hechos de los demás.
  • Esto es lo que movió a Dios al llevar a cabo la reconciliación (II Co 5:19).
  • Es una expresión manifiesta del carácter moral de Jesús (I P 2:23).
  • El que no guarda rencor no planea nada malo contra otro.

El amor no se goza en la injusticia, más se goza en la verdad (griego ou charei epi tëi adikiai, sugchairei de tëi aletheiai).
  • El amor no simpatiza con el mal.
  • Verdad aquí equivale a lo genuino, lo bello, lo justo, lo bueno.
  • Debe ser el pensamiento continuo del creyente (Fil. 4:8).
  • Este debe ser el modo natural de vida cristiana del que anda en la verdad (II Jn. 4; 3 Jn 3, 4).

El amor todo lo sufre (griego panta stegei).
  • Literalmente todo lo excusa.
  • El verbo tiene que ver con cubrir (Pr 10:12; Stg 5:20; I P 4:8).
  • El amor no divulga las faltas.
  • Está dispuesto a excusar las faltas ajenas (I Co 9:12).
  • Esto no significa transigir con el pecado, sobre todo cuando tiene que ver con claras denuncias bíblicas (I Co 5:11).

El amor todo lo cree (griego panta pisteuei).
  • No es suspicaz.
  • Está siempre dispuesto a creer la disculpa ajena.
  • No se trata de credulidad irracional.
  • No está dispuesto, o no es propenso, a creer lo malo que dicen de otro a no ser que sea verdaderamente notorio.
  • Este amor es la puerta que cierra los oídos de la crítica y la murmuración.

El amor todo lo espera (griego panta elpìzei).
  • Cuando el pecado es evidente, confía, espera en el arrepentimiento y la enmienda del pecador.
  • Siempre está dispuesto a extender una mano y dar otra oportunidad.
  • Siempre espera la recuperación del fracasado.
  • El que todo lo espera rehúsa tener cualquier fracaso como algo definitivo.
  • El ejemplo de Cristo en la restauración de Pedro (Jn 21:15-19).

El amor todo lo soporta (griego panta hupomenei).
  • El amor perseverante.
  • Es más que un estado paciente, es la paciencia activa que lleva a compartir la carga, ayudando a otros.
  • Pone al hombre bajo la carga aún en las circunstancias más difíciles y adversas.





miércoles, 12 de febrero de 2014

El desencuentro entre la moral y la ética.


Esta es una entrada simplemente para ver donde nos encontramos cuando hablamos de moral y cuando hablamos de ética.
Ya es un hábito en este blog el apelar a la experiencia de los que lo leen. Todos reconocemos los altos valores morales que deben regir nuestras vidas, nuestras relaciones con otros y nuestra nación. Casi se podría afirmar que todos decimos que esos valores forman parte de nuestro carácter y nuestra personalidad. 
  • Una moral respecto a la vida.
  • Unos valores respecto a la familia. El cónyuge, los hijos y demás allegados.
  • Una moralidad respecto a la amistad.
  • Respecto a lo decoroso e indecoroso.
  • El trabajo.
  • Las necesidades de otros.

Moral (Del lat. morālis). RAE 22ª edición.
4. f. Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia.
Ética (Del lat. ethĭcus, y este del gr. ἠθικός. RAE 22ª edición.
4. f. Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre.
5. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Ética profesional

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También sabemos que es muy difícil casar esos altos valores morales con lo que nos encontramos cada día. Es ahí donde surge lo que llamamos ética. Los valores morales determinan siempre cual va a ser nuestra forma de vida, cual será nuestro comportamiento y cuales las decisiones que tomaremos. La ética es la moral con traje de faena.
La moral debe determinar el carácter de nuestras acciones, para que las consideremos buenas. La ética sería la aplicación práctica a las diversas situaciones y circunstancias. Así, hablamos de moral en sentido general, y hablamos de ética médica, ética de la educación o ética laboral en un sentido más específico.
Entonces, ¿qué pasa cuando mentimos al cliente, cuando apretamos al proveedor, hablamos mal del compañero, dejamos un trabajo a medias, pisamos al compañero para conseguir un ascenso, maquillamos los resultados financieros, hacemos gastos superfluos, el informe no es veraz, alargamos los tiempos de producción, dejamos un cálculo o un diseño cojo, …?. Ponemos nuestros intereses por encima de esos “altos valores” que tenemos. ¿Resulta que nuestra buena ética se ve presionada, o más bien es que nuestra moral no es tan alta como pensábamos?.


Conclusión.

Los valores que decimos que ostentamos, y a los cuales no llegamos, no son otra cosa sino la aspiración de unas virtudes y una moral imposible de alcanzar. Una incapacidad inherente al ser humano de llegar a lo sublime, aunque nos deleitemos en lo bueno, en lo bello. Y reconozcamos la importancia de esa moral inalcanzable.
Solo puedo añadir que mis compañeros de trabajo podrán atestiguar que mi moral cristiana es válida cuando vean que mi ética la acompaña.

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Para que sepamos cual es el estándar de moral que Dios exige a los que dicen que son cristianos, pinchad aquí para leer una conferencia que dio Jesús ante un público en una montaña.
http://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+7&version=CST

En audio mp3 está en tres partes.
O para descargarlos buscar en español, leer la biblia http://www.ffmp3.org/. 
La Biblia revela que los únicos que pueden vivir con unos valores tan altos son los que han depositado su vida entera en la obra salvadora de Jesucristo. Son creaciones nuevas.

II Corintios 5: 17.


Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!. (Traducción de la Biblia Nueva versión Internacional).


Efesios 2: 10.


Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. (Traducción de la Biblia Nueva versión Internacional).


Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Traducción de la Biblia Reina Valera revisada en 1960).