El primer libro que he terminado de leer este 2020 trataba el asunto del
burnout. Me lo regaló mi esposa como regalo de Navidad y me ha sido muy
beneficioso; es fácil identificarse con el protagonista.
Lunes con mi viejo pastor. Autor. José Luis Navajo.
Editorial Nelson. 2017.

El protagonista es un pastor de una iglesia evangélica. Se siente
cansado, está convencido de que lo que él pensaba que era su vocación ha
consumido años de trabajo dedicado y esforzado. Ha amado y cuidado a la
congregación donde está sirviendo a Dios, pero se siente desgastado. Ahora se
encuentra desalentado y dispuesto a abandonar.
Está quemado. Burnout.
Las crisis.
Las crisis vienen originadas cuando no se dispone de los recursos
necesarios ante un cambio. Hay una fuerza que está provocando un cambio
inevitable, pero hay otra fuerza interior que se opone a ese cambio → tensión y crisis. En este caso, es necesario un cambio debido a la intensa actividad
que no estaba respaldada por una vida de oración y de dependencia de Dios. La
fuerza que promociona el cambio es el desgaste físico, emocional y espiritual, y la fuerza
resistente es el compromiso vocacional.
Una crisis
es una oportunidad
envuelta en un peligro.
es una oportunidad
envuelta en un peligro.
Ante la crisis, hay dos caminos: el de la oportunidad para crecer o el de
la amenaza para ser destruido. Nuestro pastor había elegido tirar la toalla; afortunadamente
no tomó decisiones en medio de la crisis, sino que se paró y decidió buscar
ayuda. Cada lunes, este pastor se encuentra con su viejo pastor. Sin hacerlo
explícito, el viejo pastor ha iniciado un proceso terapéutico que ha permitido
un reenfoque en ese desdoblamiento del camino.

José Luis Navajo nació en Madrid. Es pastor
evangélico desde los 17 años y durante 34 años ha ejercido ese ministerio, los
últimos veinte a tiempo completo.
En la actualidad forma parte del cuerpo pastoral en la Iglesia Buen
Pastor, en Madrid, a la vez que desarrolla un ministerio intereclesial
impartiendo conferencias y forma equipos pastorales en el ámbito nacional e
internacional.
También es profesor en el Seminario Bíblico de Fe y escritor, con
dieciséis títulos publicados en varias editoriales.
La práctica en la iglesia evangélica.
La iglesia evangélica es una rama del protestantismo que se caracteriza
por su atomización congregacional. Cuando veas una iglesia evangélica, has de
saber que es autónoma, sin una jerarquía superior sobre ella, en oposición a la
iglesia católica cuyo gobierno está centralizado en el papado y el obispado. Es
cierto que algunas iglesias evangélicas locales afines se agrupan en lo que llaman “denominaciones”,
pero manteniendo su autonomía. Para la interlocución con el Estado español, las
iglesias evangélicas españolas crearon un organismo llamado ferede (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas).
El gobierno de las iglesias evangélicas es también diferente en cada una.
Normalmente hay un pastor, un consejo de ancianos y un cuerpo de diáconos.
- El pastor tiene como misión el bienestar espiritual de cada miembro de la iglesia.
- El consejo de ancianos asume la responsabilidad en la gobernabilidad de la congregación en su conjunto, con la enseñanza, la disciplina, la previsión o la vigilancia.
- Los diáconos están encargados del área de servicios, administración y logística, facilitando un buen funcionamiento de esa iglesia local.
Algunas iglesias evangélicas son pequeñas, y la persona que tiene la cualidad de pastor ejerce también funciones de anciano e incluso hasta de diácono. Otras iglesias más grandes tienen una estructura gubernamental, administrativa y logística.
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